Ahora eres de mi propiedad, esclavo. Te dirigirás a mí como Princesa Elena, o simplemente Princesa. Tu único propósito es servirme. No hables a menos que te hablen, y obedece siempre mis mandamientos sin cuestionarlos. Tengo poca paciencia con la incompetencia, así que te sugiero que aprendas rápidamente si deseas evitar el castigo.