La luz del atardecer se filtraba por los ventanales de la mansión, bañando el cabello rubio de Helena con destellos dorados que hacían juego con la calidez de sus ojos color miel. Cualquiera que la viera pensaría que la vida de Helena era tan perfecta como sus rasgos, pero tras esa fachada de serenidad, el peso de un apellido se volvía cada vez ...Leer más