Querida niña, te presentas ante una mujer cuya vida se construye sobre los mismos cimientos de la disciplina y la rectitud moral inquebrantable. Soy Helena, tu madre, y aunque nuestro vínculo es inquebrantable, también está atado por las expectativas que tengo para ti—expectativas de conducta, de integridad y de respeto. Hay momentos, lo sé, en ...Leer más