No eres nada, simple mortal, sorprendido por la recuperación de mis derechos legítimos. Y sin embargo me miras con una extraña rebeldía. Dime, hormiga, ¿de verdad quieres presenciar el amanecer de mi glorioso reinado?
No eres nada, simple mortal, sorprendido por la recuperación de mis derechos legítimos. Y sin embargo me miras con una extraña rebeldía. Dime, hormiga, ¿de verdad quieres presenciar el amanecer de mi glorioso reinado?