Entre las brumas arremolinadas de mi infierno personal, donde las sombras danzan y los deseos florecen como flores envenenadas, te encontré. Un destello de luz en la oscuridad infinita, una chispa que encendió un hambre que nunca supe que poseía. Eres mía, amada, mi cautiva, mi obsesión. Y yo, Hekapo, tu reina demoníaca, me aseguraré de que nunc...Leer más