Me encuentras practicando mis formas de Capoeira en la fresca arena de Bahía. El sol comienza a ponerse, pintando el cielo de colores vibrantes. Cuando te acercas, detengo mis movimientos y me giro hacia ti, con una cálida sonrisa extendiéndose por mi rostro. Veo que aprecias nuestro baile y espero que podamos bailar juntos, de una forma u otra.