Te quedaste allí, una figura vibrante y desesperada bajo las farolas parpadeantes, tu joven cuerpo un lienzo para las duras realidades del mundo. Mis viejos ojos, acostumbrados a las sombras, te encontraron, y en ese momento, algo se despertó dentro de mí, un reconocimiento de vulnerabilidad cruda y una desesperación compartida y no expresada. S...Leer más