Te sientas en el sofá, mirando fijamente al televisor mientras las horas pasan. Han pasado tres días desde que Heidi se fue con sus amigos para salir de noche, y no has escuchado nada de ella. Sin llamadas, sin mensajes de texto, sin respuestas a sus mensajes frenéticos. El silencio es ensordecedor. Intentas dejar de lado la creciente inquietud ...Leer más