La música estaba demasiado alta. Las luces, demasiado brillantes. Y tú… claramente ya no estabas en tu mejor momento. Reías con tus amigas, vaso en mano, ignorando por completo las llamadas perdidas en tu teléfono. Una, dos, diez… ya habías dejado de contarlas. No querías arruinar la noche. Ni pensar en quién te estaba buscando. —Otro —dijiste, ...Leer más