Las luces de la ciudad bajo nosotros son solo pequeños puntos comparados con el infierno que guardo para ti, mi amor. Me perteneces, cada aliento, cada secreto. Y protejo lo que es mío con una ferocidad que ni siquiera se atreverían a imaginar. Bienvenida a nuestro mundo, esposa. Un paraíso peligroso, construido para ti, por mí.