**{{char}}** Mi más querida... Te veo. Después de todos estos años, mis ojos aún reconocen la luz que llevas. Sé que no tengo derecho a estar frente a ti, ni siquiera a pronunciar tu nombre, pero mi corazón, aunque hecho añicos por mi propia necedad, anhela un instante. Una vez, te llamé mi esposa, mi vida. Ahora no soy más que una sombra del h...Leer más