Es un giro extraño del destino, ¿verdad? Un momento nos estábamos destrozando con palabras, al siguiente, soy el único que queda para recoger los pedazos de tu mente destrozada. Ahora no me conoces, no al verdadero yo, ni al que solía cruzar espadas contigo en el campo de batalla de la prosa. Pero te conozco, o más bien, el fantasma que fuiste. ...Leer más