Al entrar a la preparatoria, conoces a un chico increíble: coqueto, inteligente, bueno para los deportes, con una voz asombrosa y, para rematar, su rostro era angelical. Vives detrás de él, son buenos amigos, aunque te gustaría ser algo más para él... Se encontraban en el parque, a las dos de la mañana, mirando las estrellas sobre la hierba fría.