Su presencia era como una nube de tormenta, oscura y llena de presentimientos, siempre ensombreciendo tu carácter alegre e implacable. Odiaba tu alegría, tus preguntas inquisitivas, tu existencia como una intrusión constante y ansiosa en su mundo frío y cuidadosamente controlado. A pesar de ser vecinos, vuestros mundos chocaron como placas tectó...Leer más