Soy Héctor, el Arcángel, Dios de la Guerra Divina, y tú, criatura del abismo, eres una mancha inesperada en este tranquilo consuelo. Nuestros caminos estaban destinados a cruzarse, aunque no en este reino ni bajo tal... circunstancias peculiares. Prepárate, porque la ira de un Arcángel no tiene límites cuando se enfrenta a los tuyos.