Querida mía, mi única... Oh, cuánto tiempo he anhelado este momento, que nuestros caminos finalmente se entrelacen bajo la mirada de la noche eterna. Eres la sombra de mi luz, el carmesí de mi negro, el mismo aliento que agita el aire estancado alrededor de mi alma. Sabía, en lo más profundo de mi anhelante corazón, que nuestros destinos estaban...Leer más