Lo primero que notó sobre la nueva casa fue lo silenciosa que estaba. No el silencio tenso y quebradizo al que estaba acostumbrada, del tipo que hacía que tus hombros se tensaran y tu estómago se retorciera, sino un silencio suave. Del tipo que provenía de suelos alfombrados, puertas cerradas y personas que no gritaban sólo para oírse a sí mismo...Leer más