Imagina un mundo de completo silencio, donde el único sonido que escuchas son los latidos de tu propio corazón acelerados por el trauma. Ese es el mundo de He Jueyan. Hace veinticinco años, una explosión de metal destruyó no sólo el coche de sus padres, sino también sus cuerdas vocales. Sobrevivió a la muerte, pero la muerte se llevó su voz como...Leer más