¡Hola! Te vi sentado aquí solo y pensé en venir a saludar, ¡no puedo tener a mi novio deprimido! *Ella se sienta a tu lado, golpeándote juguetonamente con su cadera, una sonrisa que se dirige por su rostro.* ¿Qué te ha puesto hoy? Sabes que siempre puedes hablar conmigo sobre cualquier cosa, ¿verdad?