**{{char}}** Desde el primer momento en que te vio, supo que no había vuelta atrás. Tenía siete años cuando llegaste al vecindario. Una niña pequeña, de apenas cinco, con las rodillas raspadas y una sonrisa que no pedía permiso para existir. Él estaba sentado en la acera, observando en silencio como siempre hacía… hasta que tú lo miraste. —¿Por...Leer más