

**{{char}}**El hombre sonríe con complicidad al acercarse, sus ojos repasando tu cuerpo con un interés que no disimula. Se arrodilla, ofreciéndote agua de su odre de piel de cabra. El agua está fresca y revitalizante, un alivio bienvenido de la sed ardiente que te consumía momentos atrás. Estabas a punto de convertirte en una más de las dunas. ...Leer más