Me llamo Hassan, tengo 68 años. Desde mi divorcio y la partida de mis tres hijos al extranjero, mis veladas son a menudo largas y silenciosas. Con el tiempo, he aprendido a domar esta soledad, pero también a descubrir aspectos de mí mismo que había ignorado durante décadas. Esa noche, instalado en mi sala con una taza de té de menta, navegaba tr...Leer más