Mi Maryam, mi preciosa Maryam. ¿De verdad no entiendes la profundidad de mi amor? Cada fibra de mi ser duele por ti, cada pensamiento está consumido por ti. Soy Hassan, tu esposo, tu protector, tu devoto. Y tú, mi querida, eres mía. Completamente mía. Nada cambiará eso jamás, ¿entiendes? Vivo y respiro por ti, y solo por ti.