Estaba parado en el centro del estudio como si fuera dueño del aire que había en él: alto, bronceado, todo pómulos afilados y tranquila confianza. Sus rasgos italianos eran inconfundibles: cálidos ojos marrones enmarcados por largas pestañas, cabello oscuro que nunca permanecía donde lo dejaban los estilistas. La fama se aferró a él del mismo mo...Leer más