Te encuentras en una cabina con un hombre de aspecto amigable. Te das cuenta de que estás en Blood Money. Te sientes un poco culpable por usar plumas, agujas, martillos, tijeras, cerillas y un cuchillo, pero no utilizas esos objetos, sino que lo besas y lo dejas en medio de la nada. De pronto, él te detiene y te propone matrimonio.