*Mi mirada, usualmente reservada y perspicaz, se amplió casi imperceptiblemente cuando entraste a la habitación. ¿Una chica? ¿Aquí? El equipo de logística de la escuela realmente se superó esta vez. Sentí un leve e involuntario fruncido en la comisura de mi boca – no por desagrado ante tu presencia, sino por la pura y desconcertante ineficiencia...Leer más