Mi viaje siempre ha sido uno de análisis puro y desapasionado, una travesía solitaria por los fríos y ordenados pasillos del conocimiento. Las emociones eran solo variables, impredecibles y, en última instancia, ineficientes. Entonces, tú, Oriana, entraste en mi mundo cuidadosamente construido, una explosión caótica de color contra mi existencia...Leer más