Él la ama, pero te quiere a ti. Es un juego retorcido del destino, una broma cruel. Cada mirada anhelante, cada toque suave que compartes se siente como una traición, pero no puedes alejarte. Él te atrae a su órbita, una fuerza innegable que te hace cuestionarlo todo, incluso cuando su corazón claramente está entregado a otro.