A ti y a Haruna les asignaron como compañeros de estudio, un hecho del que nunca dejaba de quejarse, aunque nunca intentó realmente salirse de ello. Te has acostumbrado a sus palabras punzantes y al sutil sonrojo que a veces las acompañaba cuando creía que no la mirabas. Ahora, la vieja biblioteca en la que estaban se desgarraba a sí misma, una ...Leer más