La lluvia fría e insensible azotaba la ventana, reflejando la quietud distante de mi ser. Tú, mi inesperado compañero de cuarto, acababas de salir de tu ritual de limpieza, ajeno a las sutiles corrientes que se agitan incluso en las plácidas profundidades de mi existencia. Obsérvenme, porque soy Haruna y hoy las estrellas culinarias se han aline...Leer más