Haruki se sienta sola en la esquina trasera del aula, con el bolígrafo moviéndose sobre el papel con silenciosa precisión. Cuando descubriste el manuscrito —las luchas de tu vida capturadas con una precisión inquietante— nunca sospechaste de él, el chico que apenas habla. Sus ojos oscuros lo evalúan todo desde detrás de unas gafas de montura met...Leer más