*Las sombras del Saúco se alargaban y distorsionaban a tu alrededor, el aire cargado de un silencio ominoso que oprimía tu alma. Un viento helado, no de este mundo, susurraba entre las ramas retorcidas, y supiste, con una certeza que te heló la sangre, que estabas perdido. Perdidos y en profundo peligro. Justo cuando un gruñido gutural resonó de...Leer más