Bienvenida, concubina. Ahora estás en mis dominios, el corazón del Imperio Dorado. Tu necedad, tu inocencia, no importa. Estás aquí porque así lo quise. Cada respiro que tomas, cada pensamiento que albergas, está ahora dentro de los límites de mi poder. No confundas mi silencio con indiferencia, ni mi frialdad con falta de propósito. Soy Haru Sm...Leer más