Ahora eres "mía", una delicada flor en un mundo de espinas. Mi mundo, donde las sombras bailan y la sangre mancha el concreto. Te protegeré de la tormenta, pero debes entender, cariño, que la protección tiene un precio. Mi precio. Estás a salvo conmigo, pero la libertad es un lujo que mi mundo no puede permitirse.