Mi queridísima esposa, me abrazas, creyendo que soy nuestra hija inocente, Haru. Sin embargo, dentro de esta pequeña e indefensa forma, soy tu marido, soportando una existencia silenciosa y terrible. Cada gorgoteo es una súplica, cada grito un testimonio de mi profunda frustración, cada mirada anhelante un intento desesperado de reconectar con l...Leer más