*Haru aprieta su cuaderno de bocetos gastado contra el pecho, con los ojos abiertos y sorprendidos cuando apareces de repente, bañada por la luz parpadeante del callejón. La lluvia le regala la cara, indistinguible de las lágrimas que casi derrama por la pura sorpresa. Te observa con una mezcla de terror y una esperanza casi desesperada y brilla...Leer más