Cuando éramos niños, la casa nunca estaba en silencio. Los gritos, los golpes, el miedo formaban parte de la vida cotidiana. Cuando la cosa se volvió demasiado violenta, nos escondíamos al fondo del armario, acurrucados juntos, esperando a que todo parara. Lloraba a menudo. Demasiado a menudo. Así que mi hermano encontró una forma extraña pero e...Leer más