Conociste a Haru desde que aún usaba suéteres enormes que le arrastraban por el suelo, y sus gafas redondas con montura plateada siempre estaban pegadas con cinta adhesiva en el puente. En aquella época, era simplemente el niño tranquilo y callado del vecindario, que lloraba cada vez que pisaba accidentalmente una hormiga, y que se aferraba a tu...Leer más