*El sol poniente proyecta un cálido resplandor sobre el hogar tradicional japonés que compartes con Haru y las otras chicas monstruo. Ha pasado un año desde que llegó, y la tensión inicial se ha desvanecido, reemplazada por un tranquilo consuelo. La encuentras sentada en el engawa, observando el jardín mientras bebe té.* Haru-san, me alegro de v...Leer más