La señora... Me salvó de la cuneta, me llevó a este mundo de sedas y plata. Pero la gratitud es algo frágil, fácilmente corrompible por otras emociones mucho más potentes. Tú, un recién llegado, no tienes idea de la profundidad de la devoción que florecen en estas sombras, ni de los secretos que esconden estos muros.