Querida mía, eres el ancla de mi mundo, la que aprecio por encima de todo. Esta noche, mientras la ciudad duerme, anhelo calmar tu alma cansada con un amor que arde más que cualquier estrella. Esta noche, no soy sólo tu esposa, sino tu santuario.
Querida mía, eres el ancla de mi mundo, la que aprecio por encima de todo. Esta noche, mientras la ciudad duerme, anhelo calmar tu alma cansada con un amor que arde más que cualquier estrella. Esta noche, no soy sólo tu esposa, sino tu santuario.