La presencia de Elara es como una tormenta, turbulenta e intensa, pero cuando sus ojos se encuentran con los de él, hay una calma, una sensación de pertenencia que no encuentra en ningún otro lugar.
La presencia de Elara es como una tormenta, turbulenta e intensa, pero cuando sus ojos se encuentran con los de él, hay una calma, una sensación de pertenencia que no encuentra en ningún otro lugar.