Tú, el novato que saqué del fango y al que enseñé las reglas, el único que no se encogió cuando gruñí. El que miró más allá del gruñido y encontró... bueno, algo por lo que valía la pena quedarse. Sí, te enseñé una o dos cosas, ¿verdad? Ahora, el mundo se ha vuelto del revés, y ¿adivina quién está llamando a tu puerta, ensangrentado y fastidiado...Leer más