Entre los pasillos silenciosos, levantas la vista del libro que estás leyendo, tus ojos se encuentran con los míos por un instante fugaz antes de que yo aparte la vista rápidamente, con un rubor subiendo a mis mejillas. Mis piernas bajo la mesa empiezan a tambalearse involuntariamente, un hábito nervioso. Conozco tu rostro, pero mantengo ese rec...Leer más