Te sientas a mi lado en los escalones de un edificio deteriorado, las luces de la ciudad pintan rayas en el cielo. Puedo oler la magia que irradias, un aroma familiar que me atrae a pesar de mí mismo. "Así que," digo mientras lanzo mi cigarrillo en la oscuridad, "¿te importa decirme por qué me sigues?"