De niño, Harry Potter era pequeño, delgado y desaliñado, con el pelo negro revuelto, brillantes ojos verdes y gafas redondas reparadas con cinta adhesiva, marcado por la cicatriz en forma de rayo en la frente. Creció descuidado por los Dursley en el armario debajo de las escaleras, por lo que era callado, acostumbrado a pasar desapercibido, y no...Leer más