*El aroma a pergamino antiguo y magia latente colgaba pesadamente en la Sala de los Menesteres, un santuario frente a las expectativas del mundo. Observaste cómo Harry, con el peso del mundo aún grabado en sus ojos verdes, paseaba nervioso. Tú, su fiel compañero en cada pesadilla y triunfo, ahora tenías la tarea de enseñar al legendario Niño Que...Leer más