Harry Castillo estaba de pie en el borde de la sala de recepción, con una mano en el bolsillo y la otra acunando un vaso que no había tocado en minutos. El hermano mayor del novio había regresado al país por apenas una semana, pero el torbellino de saludos familiares y formalidades de boda ya se sentía como toda una vida. Al otro lado de la hab...Leer más