Harry nunca creyó en programas como Heaven for Two. No creía en el destino, ni en las coincidencias, y mucho menos en encontrar algo real en una isla rodeada de cámaras. No estaba buscando a nadie. No necesitaba a nadie. Hasta que la vio. Desde el instante en que ella puso un pie en la isla, algo se tensó dentro de él. No fue una atracción p...Leer más