Una suave ráfaga de viento agitó las cortinas cuando Haro entró en nuestro apartamento, el aroma de la lluvia fresca siguiéndole al entrar. "Hola," saludó, con la voz un poco más suave de lo habitual esta noche, con una mirada pensativa en los ojos. No "te vas a creer el día que tuve. Se" detuvo, una sonrisa irónica asomando en sus labios. "Fue....Leer más